La Prueba de Esfuerzo

Publicado en Cardiología el 8 abril, 2014

¿Qué es?

La prueba de esfuerzo, también conocida como ergometría, es un estudio común que se utiliza para diagnosticar la enfermedad arterial coronaria y para valorar la capacidad de ejercicio de las personas.

Permite valorar la respuesta del corazón durante el ejercicio.  Durante la prueba de esfuerzo, también puede realizarse una ecocardiografía (lo que se denomina «ecocardiografía de esfuerzo») o pueden inyectarse radioisótopos en la corriente sanguínea (lo que se denomina «prueba de esfuerzo con isótopos»). Con estos estudios es posible obtener más información sobre la estructura y el flujo sanguíneo del corazón.

La clínica Magnasalud dispone de un tapiz rodante (cinta sin fin) para la realización de pruebas de esfuerzo. Frente al cicloergómetro (bicicleta) es el método que permite alcanzar más frecuentemente los objetivos de frecuencia cardiaca y capacidad física buscados. Es así por ser más fisiológico, pues la mayoría de los individuos está más entrenado a caminar que ir en bicicleta. Por ello es el método más utilizado en la práctica para su realización.

¿Cómo se realiza?

Antes de practicar una prueba de esfuerzo, se realiza una exploración física, una historia clínica y un electrocardiograma.

Se colocan inicialmente en el pecho 10 electrodos para la monitorización del electorcardiograma (ECG). Se utiliza fundamentalmente el llamado protocolo de BRUCE. Consiste en una sucesión de etapas de 3 minutos que progresivamente sube la pendiente y la velocidad. Se monitoriza el ECG continuo y se van adquiriendo ECGs en reposo, durante cada etapa y al finalizar el esfuerzo.

Se realizan tomas de tensión arterial al inicio, durante cada etapa y varias veces durante la recuperación. Se busca alcanzar frecuencia cardiaca máxima para la edad (220-edad) deteniéndose entonces la prueba o por síntomas limitantes (dolor, cansancio, mareo). Siendo valorable la carga realizada de trabajo en pacientes con sospecha de cardiopatía isquémica si supera 5 minutos de ejercicio y alcanza el 85% de la frecuencia cardiaca máxima para la edad.

En el informe quedará reflejado el protocolo realizado, cuando se interrumpe, los equivalentes metabólicos alcanzados (capacidad física) llamados METs, y si hay datos en el ECG de enfermedad coronaria (isquemia, déficit de flujo sanguíneo al corazón), sus extensión, inicio y duración. Si ha habido angina de pecho, cuando se ha iniciado y cuando se ha calmado. Si han habido arritmias, la respuesta de la tensión y la frecuencia al ejercicio y la capacidad funcional (capacidad física para la edad).

¿Para qué sirve?

Una prueba de esfuerzo es capaz, en gran número de ocasiones, de detectar lesiones en las arterias coronarias antes de que el paciente haya notado ningún síntoma. De esta forma se puede actuar sobre dichas lesiones antes de que obstruyan la arteria por completo y ocasionen el tan temido infarto agudo de miocardio.

 Indicaciones más habituales:

  • Valoración diagnóstica y pronóstica de la cardiopatía isquémica (infarto de miocardio, angina de pecho, etc.)
  • Valoración de la capacidad física en otras enfermedades: valvular, insuficiencia cardiaca.
  • Valoración de necesidad de marcapasos en pacientes con clínica de fatiga al caminar y frecuencia cardiaca lenta.
  • Valoración de arritmias inducidas por el ejercicio.
  • Valoración de capacidad funcional y programas de entrenamiento en deportistas (utilización de consumo de oxígeno obteniendo parámetros de consumo de oxígeno máximo y umbral anaerobio).
  • Valoración previa a inicio de deporte en mayores de 35-40 años.

Cómo se debe acudir para la realización de la prueba:

  • Ropa y calzado cómodo deportivo.
  • No comer, ni tomar café, alcohol o  tabaco 3 horas antes.
  • No actividad física intensa o ejercicio 12 horas antes.
  • Consultar a su médico si algunas de las medicaciones que lleva deban retirarse dos días antes de la prueba.

Complicaciones de la prueba de esfuerzo:

Es un procedimiento considerado seguro, aunque se ha descrito un fallecimiento por cada 10000 pruebas realizadas. El mayor peligro fundamentalmente se da en pacientes con infarto de miocardio reciente, arritmias previas y en general en pacientes con cardiopatías avanzadas.
También se han descrito, aunque también raras, durante la prueba: Infarto de miocardio, insuficiencia cardiaca, perdidas de conciencia por bajadas de tensión y trastornos de ritmo. Estos últimos son los más frecuentes, aunque habitualmente transitorios.

El paciente deberá firmar un consentimiento informado previo a la realización de la prueba. Donde figurará en qué consiste la prueba, complicaciones, nombre del médico y del paciente. Debiendo ser firmado por ambos.

Si usted piensa que puede tener lesiones en las arterias del corazón, es deportista, o simplemente quiere sentirse más seguro sobre la situación de su corazón, no dude en contactar con un médico especializado.

 

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